Saturday, November 30, 2013

Aparta
sólo he venido a recoger mis cosas.
Los libros que te presté un verano
y se mantienen
sucios e intactos
esparcidos por tu estantería.
Las ganas por escribir
otro año
en la fecha en la empiezan los cuadernos.
A ver si así cambia algo.
La falta de compromiso emocional.
Las adicciones.
Esta noche estoy dispuesta a beber
el café de los destierros.
Apunta bien.
Sería absurdo desperdiciar más lanzas.
En breve comenzará la fiesta;
apura, chico,
hoy nadie quiere salir a bailar.
Y todavía te unen los dedos
restos de pegamento
reseco.
La costumbre de no caminar
jamás
por las aceras.
En este cuento
sólo las sabias llegan a tiempo.

Noviembre

El hombre que todos los días,
a las 4 menos diez, comparte contigo el trayecto entre dos semáforos
con su retrovisor en la bicicleta.
Cuando no llegas tarde.

La textura de la fruta batida
a través de la pajita
en las meriendas de vuestra cafetería favorita.
Las manos que se acercan
por primera vez
esquivando muros y reticencias.
Los trámites terminados
las encuestas a medias.
No tener ya que pagar la fianza.
Escuchar programas de radio por la noche.
O libros.
El sonido, muy fuerte, de varias bocas riéndose
a la vez.
Los lunares de cualquier espalda.
La sorpresa de quién nunca ha visto nevar.
Todas las palabras que borraste
para terminar escribiendo exactamente estas.
Las vidas que rechazaste.
Los hilos colgando a los que quizás volver algún día
o mejor nunca.

Durante el calor las verdades permanecen.
Después, el frío las tritura, las esparce lejos
y ¡vaya usted y encuentre alguna!
Desactivar, al menos, un mecanismo de seguridad
permite encontrar caras nuevas que se convertirán en viejas.
Porque los desastres naturales van a seguir produciéndose
literalmente
en la puerta de tu casa.
Así que aprovisiónate de charlas en la cocina,
de mordiscos en el cuello y olores dulces que te calmen hasta el sueño,
de los pactos tácitos,
de tiempos y de libros.
De salvarlo todo en la última oportunidad,
aguantando un montón enorme entre los brazos,
manteniendo el equilibrio,
mientras las cosas
o muy pequeñas
o muy pesadas
se caen.

Sunday, November 10, 2013

La puerta permanece abierta.
Nosotros asomándonos a la noche o a los peces.
Enfrente una vida paralela,
otro chico asomándose al balcón.
Te he de pintar los cuentos y las manos,
el sexo delicioso de quién sonríe al conocerte,
las tardes lánguidas de este otoño.
Encontrarte fue el desastre de llenarme los ojos de colores.
Y ahora bebemos naranja y burbujas cada mediodía
celebrando cumpleaños de gente que no conocemos
fiestas sin lista de invitados
infancia sin juguetes nuevos.
Las sábanas de flores han escogido tus rodillas
para crecer
así que esta vez no importa si no sale bien,
si han de utilizarse ciertos tiempos verbales para disimular lo cierto,
si el universo estalló en esa palabra.
No era tu nombre;
like children who never grow up.