Monday, April 22, 2013

Llevaba un calcetín de cada
y me estampaba besos en la boca como quién escribe un poema.
Lo cierto es que bebimos demasiado esa noche,
y hablamos poco.
Muy poco.
No decíamos nada.
Nada de lo importante, al menos.
Me costó unos días darme cuenta de que no hacía falta.
Y mientras tanto retomamos el camino
lleno de hiberbajos
por el que volver a reírnos.
Una risa que nos nacía en la entrañas
y lo envolvía todo.
Todavía lo hace.
Las noches que nos miramos
y vemos dentro.
Sin necesidad de estrellas
ni habitaciones de segunda mano.
Sin sorpresas, es cierto,
pero con la sensación
terrible y hermosa
de estar vivos
entre los dedos.

2 Comments:

Blogger Beauséant said...

vivir es simplificar, ¿verdad?

3:01 PM  
Blogger Fd Mdq said...

Me encanto :)

8:19 AM  

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