Friday, February 03, 2012

Sí, hasta compré rotuladores.
Supongo que quería escribirte un cuento
para leer a la salida de los supermecados
de esos en los que nunca hicimos la compra juntos.

A veces me iba, precisamente por eso,
tenía recados que hacer.
Tú desfilabas en la linea tres del metro
hacia el sur de mis caderas.
Nos despertaban campanas y brillos
y nos creimos que habitabamos una canción.
O que no mentían los niños
en el parque.
Pero se equivocaban
hay más motivos para dar besos en la boca
que la más bella historia de amor.
Qué importa ahora que sí lo nuestro si lo era.

Cumples años en Londres,
y eso está demasiado lejos.
Asi que esta noche
ni nunca
vamos a lamernos las heridas.
A construir cuentos nuevos
para que brille
la maldita naturaleza de esto sol de invierno.
Las fronteras que se saltan algunos idiomas
con tal de entendernos.

Ya sabes, subes al metro,
coges el cuaderno,
escribes algo
respiras profundo
y ya está.
Eso es todo lo que necesita este mes tan frío.
Eso y las mantas que perdimos
y los eclipses que nos ganaron la partida.
Los jueves que terminan desembocando en tragedias
y los viernes que vienen a besarte en la boca.
Aunque eso no lo sepamos.
Ni tú ni yo,
ni quizá nadie.

Los viajes de mi vida,
alrededor de algunos cuellos.
Bosque de pinos
y pan de pallés para merendar.
Se avecinan
la tormenta y los preludios.
Las noches en las que ya no
más
nunca jamás.
No contigo
quizá tampoco conmigo.

Pero ¿sabes?,
sólo eramos poetas
comiéndose el mundo.

1 Comments:

Blogger Beauséant said...

has trazado un relato que es mitad geografía de ausencias mitad radiografías de corazones rotos ...

5:25 AM  

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