Saturday, April 11, 2009

Érase una vez que las cosas ya no eran como fueron. Que el mundo se escapa de los dos lados, se estremece, me intriga, y me quedo en medio del cristal del espejo, ese que lo separa todo, que nos separa a todos, y te miro, y me miro, y me digo que qué importa que todo esté al revés si bocabajo se vive mucho mejor. Con noches canceladas por la lluvia, madrugadas denostadas y besos en cada milímetro de piel. Con los ojos cerrados, mirándolo todo, pensándolo todo. Y llegas a donde siempre, pero llegas como nunca, con las maletas llenas de brazos para hacer columnas corintias y pompas de jabón para las canciones azules del bar chiquitito, y se caen las comunidades litorales al suelo, pero siempre hay más, siempre hay princesas dispuestas a salvar a los catalanoparlantes y viejas del sur y viajes al oeste encerrados en casa. Y también hay hierbabuena entre los jardines, que lo viste llegar y lo sé, mira que lo sabía, mira que te quiero, y mira que eres canalla, aute. También estan los besos negros esos de vodka que ya no bebes, ahora transpiras aire fresco y desde cuándo tienes cerveza entre las manos. Y desde cuando hace que tenias ganas de venir por aquí, por las plazas de tinte azul y contigo se acaba el miedo y empieza el silencio, y luego todas las palabras, y lloremos si merece la pena llorar, y reímos, porque las balanzas siempre han estado desequilibradas, y se escribe mucho mejor en máquinas o libretitas pequeñas, y rojas. O contigo huyendo de lo de siempre, para vivir como nunca. Para inventar poesías y sueños y ganas de saltar, y salta tan alto que necesitemos otra mano para el impulso, y manos tengo muchas, pero sólo quiero las vuestras, las tuyas, que es la principal razón, que no existen motivos, que no los hay, que nunca faltan, que nunca fallas, y después las lunas para mirar, y los lunes para bailar, las semanas que nunca terminan, las mañanas que empiezan con buenos días, buenos días, buenos días, y corazones de cartón, miradas expuestas y los sabores de las sombras, y los rios de los puentes, y esto que es como una canción, a la pata coja, entre tu cuerpo y el mío, entre nuestras caderas, que exsite el mundo, y se mezclan los ombligos y lo inventamos todo, lo reinventamos todo.

3 Comments:

Blogger Punto cuadrado said...

Sonrio solo con leerte. Qué felicidad más grande. Eres contagiosa, que no te digan lo contrario.

Una casualidad (tan grande como una casa bonita) eso de encontrarnos dos veces en dos días seguidos. Ni queriéndolo.

Un placer saber de ti, y si no has visto a Lourdes le diré que sigues bien, con tus buenas compañías.


Cuidate tocaya
;)

(shalalala)

3:09 PM  
Blogger el fantasma said...

jol
me has entristecido
:(

5:31 AM  
Blogger El Gato de la Luna. said...

Saltas por mi mente mientras correteas por una pradera verde que da al mar, con vacas blancas con manchas negras pastando, tranquilamente. Llegas a la orilla, y te das cuenta de que el agua queda muy lejos. Es un acantilado. Pero sonríes, porque no te preocupa caer al vacío. Recuerdas que luchaste contra tu miedo y que ahora sabes controlarlo. No, no voy a llorar. Y cuando digo que no, es que no...

Inspiras a las palabras, chica de los botones...

8:22 AM  

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