Monday, January 19, 2009

El invierno se come las muertes, las debora una a una, hasta dejar un aliento triste y deshojado que corre entre las bicis de los parques. El invierno se recodea entre las fieras, invade el espíritu níveo de este mes de enero, nos desguaza. Los inviernos se tiran del balcón, se sacuden en alfombras polvorientas, se cuelan en las rendijas de las casas. Y algunas veces nos obligan a decir adiós con las palabras.

También están las mañanas nuevas, el rigor informativo de las audiencias, las sábanas ventiladas y el corazón blanco, y una ventana. También están los besos, esos besos que te llenan de colores y confeti, las madrugadas alquiladas, el incierto sabor de las cazuelas. Y tiene enero esa sílaba, inerte y llena de vida, el cúmulo de algunas gentes, y el silencio de las huídas.

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