Sunday, August 31, 2008

Me acabas de llamar.
Y tu voz me ha llenado de calma,
tú me has tranquilizado.
Tus palabras suaves.

Se me ha pasado la prisa, la rabia y los nervios de estos días
se ha parado de golpe el miedo
se ha reconciliado el alma.

Con sólo 29 segundos inalámbricos
me has acariciado.


El tipo de la gorra roja
a veces lleva sombrero blanco.
Pero siempre (siempre) es poeta.

Friday, August 29, 2008

- Por favor, puede traerme algo que nos devuelva a la primavera.
- ¿De qué tamaño, señorita?
- Grande, muy grande.

Y entonces tú llevas delicadamente tu paraguas azul sobre la bandeja, sin perder el equilibrio. Lo apoyas en la esquina de mi hábitación y lo dejas olvidado unos cuantos días.

Dibujamos un mapa metereológico
y no nos importan
los soles radiantes
las marejadas
los claros y nubes
las precipitaciones en forma de nieve
los vientos del sur
las ventiscas
la nieblas
ni siquiera los grados centigrados de la ciudad

lo primero de todo son las tormentas de verano
las dibujamos pronto,
y nos acostamos bajo ellas.

He borrado los párrafos anteriores, y quizá también termine borrando este antes de que puedas leerlo. Existe un servicio de correo electrónico que permite la lectura del email en cascada, las letras aparecen ante el destinatario a la misma velocidad en que han sido escritas. Lo que no sé es si también aparece aquello que borras, si es escrito y luego desaparece, o si nunca llega a salir de las manos del remitente.
Pero yo he borrado los dos párrafos anteriores y ahora ya no podrás leerlos. Hablaba de Frank Gionnioto. De sus raíces italianas y su vida en Nueva York. Hablaba de cómo Frank diseñó la cajetilla de Marlboro, y de cómo todo apunta a qué nada tenia que ver con las tres famosas K que todo el mundo es capaz de ver en el paquete si se le insiste.

Monday, August 25, 2008

Huimos despacio, y sólo nosotros notamos que huimos.

Y a pesar del cloro y del sol y el champú, mi piel sigue oliendo a ti.

Friday, August 22, 2008

Lo que más me gusta
es que nuestro amor
no tiene nada que ver con las canciones de Melendi.

Me pregunto [te pregunto]
¿son las doce de la noche si se encienden los aspersores
mientras desayuno?

No. No pienso decir ni una palabra más sobre (cillit bang).

Visto la chaqueta
blanca/inmaculada/de Zara
de una mujer
que murió/ha muerto
a los cien años/segundos.
Su parentesco era incierto
pero cercano


Son las nueve de la mañana
en todas las ciudades de España.

Sunday, August 10, 2008

En el anuncio de Cillit Bang sale un hombre. Un hombre que baila en la cocina. Junto a su mujer. Limpiar es divertido, con un producto de envase morado es divertido. Compartir la limpieza de la cocina os hace más felices. Pero sólo hay una pareja de afortunados, el resto de personajes son mujeres solas. Mujeres que sonríen desde sus casas porque esta vez, vuelve a ser mucho más fácil quitar la grasa. Su poder.
A mi se me ocurren otros tipos de felicidad para la cocina. Se me ocurre mirarte mientras ceno un trozo de pizza que se ha quedado fría. O beber agua más fría aún, los dos, del mismo vaso. Que tú escribas poesía imantada sobre la nevera, o que necesites enterrar tus manos bajo mis bragas.

Saturday, August 09, 2008

ma che bello è questo amore,specialmente in primavera

che domani sorge il sole perché siamo in agosto

(e non troverai nessuno che ti ame come me)

Friday, August 08, 2008

cotidiano

Cotidiano es que siempre que llegues haya ropa que tender, o una lavadora que poner.
Cotidiano es que me beses la espalada mientras friego los platos. Y beber los dos del mismo vaso de agua.
Cotidiano eres tú sobre mi cama.

Thursday, August 07, 2008

agosto es melancolía

Agosto es melancolía. De esos amores de playa de cuando tenias quince años (puede que catorce) mientras tu hermana (ella tiene diecisiete) te habla de un suizo y una historia demasiado bonita para no acabar con miles de kilómetros de distancia y de por medio. Del olor a plástico, y la piel llena de arena, comida de hotel y discoteca todas las noches en Peñíscola, o Salou, o Benidorm, Oropesa, o cualquier otro sitio que se quede vacío en invierno. Nostalgia de que llegue septiembre, que reposa lejos, y tú sabes que llegará, como siempre, demasiado rápido. Y añoranza de los primeros días de julio en los que todavía quedaban por hacer todos los planes que has ido (des)gastando.
Y echas de menos las fiestas, las noches en piscina, las comidas a medias, o a décimas, las excursiones improvisadas, aquel día tan aburrido que terminó siendo el mejor del verano. Todas esas cosas que pasaron años atrás, quizá sólo un año atrás, quizá sólo un año atrás, y que te parecen siempre mejores que las que están pasando ahora. O así te parecerán hasta que comience el próximo estío, y te des cuenta de que sí. De que a pesar de esa melancolía de agosto, este, como siempre, ha superado al anterior y de nuevo ha heredado la condecoración de “el mejor verano de tu vida”, con sus noches de estrellas fugaces y sus noches de calor insoportable, que aumentaba cuando eran noches compartidas, y sin embargo te resultaba mucho más soportable.
A pesar de los mosquitos que te atormentan, y de la falta de esas tormentas que te pillan en mitad de la calle y siempre te han gustado tanto. A pesar de no tener coreografía absurda que bailar con amigos y familiares.
A pesar de que, a estas alturas de 2008, sigamos sin canción del verano.*


*Inspirado en "Y así estamos, a uno de agosto, sin canción del verano" The Summer's Song. David Refoyo.

Tener 48 años no te libra de ser madre adolescente.