Monday, June 23, 2008

Es la noche más corta del año y ya han pasado las doce. Me olvidé de pedir el deseo, de esperar la casualidad de mi vida (la más grande). No he sido capaz de recordar todas esas cosas que quería quemar para empezar el verano, las hogueras que iba a saltar. Me he quedado con tu olor atrapado entre las sábanas, con la tormenta empapando la ciudad. Con las luces apagadas, con tu boca, y luego, con tus manos. Y se han multiplicado las horas hasta rozar el infinito. Mientras la lluvia. Mientras tú, dormido (creo que soñabas), conmigo, en la cama. Y la ciudad que nos abraza, tus ojos detrás del objetivo. La luz necesaria para intuirte.
Ya no necesito regalos, ahora que vivo en un paraíso con gastos pagados.

1 Comments:

Blogger Beauséant said...

todos necesitamos regalos, aunque sólo sea el regalo de una presencia, o de un loco agitando una luz que seguir en el fondo del horizonte...

3:12 AM  

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