Thursday, January 26, 2006

incertidumbre

Cualquiera podría ser él. Cualquiera.

El número 23 estaba equivocado. Las caricias de papel se fueron ensortijando entre las sábanas. Los besos ya no eran a escondidas. Y desde aquel punto no podía ver la hora que marcaba el reloj, de todas formas el tiempo no importaba. Recorrieron la habitación buscando la forma de escapar, haciéndose creer que no tenían la vez en la cola de la frutería, que ese no era el impreso correcto, ni la ventanilla, que su película estaba en la sala 4 y no en aquella. Pero todo fue inútil.

Los tequieros sonaban más fuerte que la respiración. Y por un momento se quedaron inmóviles, mirándose frágilmente a los ojos. Supieron entonces que les tocaba pedir las naranjas de zumo, que habían rellenado todos los impresos, que aquel funcionario no estaba tomando el café, y su película de cine estaba filmándose en esta estancia.


Los terremotos y huracanes recorrieron los bancos del parque, la luz del valle y los países desarrollados. La bombilla de las farolas estalló produciendo mil trocitos de vidrio. Decían en las noticias que había un eclipse solar. Pero en ese instante M. y H. retorcían las leyes infranqueables de la suma jugando con números imaginarios.

Siempre impares.

1 Comments:

Blogger Clifor said...

Yo vivo al borde del sueño. Al borde del sueño del río del olvido.

3:25 AM  

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